PROYECTO FINAL “ PREVENCIÓN ACOSO
ESCOLAR”
Vamos a analizar un hipotético caso
de acoso escolar presentado en un hipotético IES de la Comunidad de Madrid. En
primer lugar, describiremos las características del centro escolar, así como
las características del grupo donde se ha detectado el acoso. A continuación,
veremos qué medidas tomar para atenuar y diluir el acoso escolar para, por
último, culminar el proceso con la descripción del protocolo que se ha de
llevar a cabo para poner en práctica las medidas tomadas.
1. Descripción
de las características del centro y del grupo de clase:
Centro: Nuestro hipotético caso transcurre
en un Instituto de Educación Secundaria de la Comunidad de Madrid, en el que se
imparte ESO, Bachillerato y Formación Profesional de Grado Superior. El IES está
ubicado en una zona residencial de nivel socio-económico medio-alto. A nivel
organizativo, se compone de más de 1000 estudiantes y está constituido por tres
plantas, dos patios de recreo, así como dotado con una biblioteca. Las
enseñanzas están organizadas a través de aulas-materia, es decir, los alumnos
cambian de clase cada hora, por lo que es complicado controlar lo que acontece
entre clase y clase. Además de ello, resaltar que dentro del Proyecto Educativo
de Centro, consensuado de forma colegiada, aparece explicitado el Plan de
Convivencia, materializado a través del Reglamento de Régimen Interior. Éste ha
sido consensuado por las diferentes estancias educativas y se revisa cada año
con el fin de mejorar la convivencia en el centro educativo. Para el caso que
nos ocupa, será necesario revisarlo con el fin de adoptar una estrategia
adecuada para tratar los casos de acoso escolar que han sido detectados en un
grupo de clase. Adicionalmente, entre de la plantilla de profesores del centro
hay uno con experiencia en el tratamiento y prevención del acoso, lo que
constituye una herramienta muy valiosa para luchar contra el bullying y
prevenir nuevos casos.
Grupo de clase: Se trata del caso 2 de la primera
actividad P2P, es decir, un grupo en el que, tras aplicar el programa
SociEscuela, se han detectado 4 alumnos víctimas pasivas de acoso y 5 alumnos
con características prosociales, es decir, con óptimas habilidades sociales y
con una buena aceptación dentro del grupo. A través de autoinformes y
heteroinformes se ha descubierto que los principales episodios de acoso se
producen en los cambios de clase y en los recreos. Además, no hay indicios de
que el acoso se esté produciendo a través del uso de las TICs. El tutor, en
colaboración con el Departamento de Orientación y Jefatura de Estudios, tras el
análisis de los heteroinformes obtenidos con el programa SociEscuela han
detectado los casos de acoso en el grupo y, trabajando colegiadamente,
plantearán las medidas y protocolos adecuados para acometer de manera conveniente el caso.
2.
Medidas a tomar para resolver el
caso:
a) A nivel de clase: En primer lugar, a nivel de clase y
trabajando con lo obtenido en el sociograma, el tutor y el Departamento de
Orientación intentarán proteger a las víctimas, así como canalizar hacia el
lado positivo el liderazgo negativo de los acosadores. Para ello será necesario
conocer en profundidad el “background” de las víctimas y los acosadores, es
decir, su situación socio-familiar, sus características psicológicas, gustos e
intereses. Dicha información será obtenida a través de entrevistas individuales
con los alumnos y con las familias.
Por otro lado,
aprovechando los alumnos prosociales de la clase, se reforzará el trabajo entre
iguales y se acometerá a un par de estos alumnos (aquellos con los que las
víctimas tengan más afinidad) la misión de proteger a las víctimas,
integrándoles en el grupo y diluyendo la acción de los acosadores. Se les
colocará en el aula junto a las víctimas para, de esa manera, minimizar la
acción de los acosadores. También se intentará canalizar hacia el lado positivo
el liderazgo negativo de los acosadores.
Con estas medidas,
transcurrido un tiempo, se volverá a obtener un nuevo sociograma para comprobar
si las dinámicas del grupo han sido exitosas. También se concertarán
entrevistas con las familias para corroborar que ha cambiado el comportamiento
de sus tutelados, en el sentido positivo, es decir, para ratificar que ya no
presentan síntomas de miedo y ansiedad.
b) A
nivel de centro:
En primer lugar, se comprobará que el Plan de Convivencia, a través del
Reglamento de Régimen Interior, recoge medidas adecuadas para tratar el acoso
escolar. Si no es así, en reunión colegiada, se habrán de instaurar, para así
poder combatir los casos de acoso escolar. Esas medidas han de recoger tanto la
forma de tratamiento del asunto en el Plan de Acción Tutorial, como la forma en
la que se han de coordinar miembros de la comunidad educativa para evitar
posibles casos de acoso escolar. Estas acciones han de incluir prioritariamente
la coordinación de los profesores en las guardias de pasillo, en las de recreo
y en las de comedor (si lo hubiera), con un protocolo detallado para las
mismas. También, en el Proyecto Educativo de Centro, se han de incluir medidas
relativas a cómo organizar los grupos para los próximos cursos, intentando
minimizar la acción de los acosadores y potenciando la seguridad de las
víctimas, manteniendo para el curso siguiente el núcleo de alumnos prosociales
elegidos el año anterior para favorecer la integración de las víctimas en el
grupo. En el Plan de Convivencia ha de quedar claro los integrantes y las
funciones del Equipo y de la Comisión de Convivencia.
Por otro lado, desde el
Proyecto Educativo de Centro, para fomentar la integración y la convivencia en
las aulas, sería adecuado que se insertasen algunas técnicas innovadoras de
aprendizaje como el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje por proyectos o el “flap
learning”.
Pasemos a desgranar el
protocolo de actuación para el caso que nos ocupa.
3.
Protocolo de actuación:
1.
De
acuerdo al Plan de Convivencia, se nombrará un Encargado de Convivencia, un
Equipo de Convivencia y una Comisión de Convivencia, delimitándose las
funciones de cada uno de ellos. Sería conveniente que el Encargado de
Convivencia tuviera experiencia en este tipo de situaciones. Como indicábamos
más arriba, dado que el centro cuenta en plantilla con un experto en acoso
escolar, él podría ser la persona adecuada para ocupar el cargo.
2.
Dado
que las situaciones de acoso escolar en nuestro hipotético caso se producen en
los cambios de clase y en los recreos, desde el Equipo Directivo y el de
Convivencia, sería adecuado trazar un plan para coordinar a los profesores de
guardia en pasillos y patios. También sería importante dinamizar los recreos
con actividades específicas que fomenten la integración entre alumnos, como la
organización de campeonatos de distintos deportes o de juegos recreativos y de
mesa. Tanto en las guardias como en las actividades de recreo deberán
implicarse todos los profesores. Sería adecuado que rotaran en sus funciones
específicas. Además, la presencia de profesores de guardia en los cambios de
clase servirá como elemento disuasorio de agresiones, así como ayudará a tender
puentes de apoyo para con los alumnos, siempre ávidos de una referencia.
3.
Desde
el Plan de Acción Tutorial establecer las pautas de actuación por parte de los
tutores ante la existencia de casos de acoso. También, el desarrollo de
actividades y la concertación de charlas con expertos sobre el tema, para
concienciar a los estudiantes sobre la peligrosidad del bullying y del uso
inadecuado de las TICs. También, concertar reuniones globales con las familias
para darles pautas sobre cómo detectar y prevenir el acoso escolar.
4.
Para
tratar el acoso en la clase, con la información obtenida en los sociogramas
estableceremos una ayuda entre iguales, arropando a las víctimas con los alumnos
prosociales. Previamente, el tutor o los miembros de la Comisión de Convivencia
se han de entrevistar con víctimas y prosociales para trazar los nexos de unión
entre ambos y facilitar la integración de las víctimas en el grupo. Así, estos
alumnos prosociales se colocarán en el aula junto a las víctimas, alejándolos
de los acosadores.
5.
Establecer
en el Proyecto Educativo de Centro y en el Plan de Convivencia las pautas
adecuadas para organizar los grupos en el próximo curso escolar. Se procurará mantener
el grupo de los prosociales que ayudaron a las víctimas en el curso anterior,
estableciendo un grupo colchón. Sería adecuado que una persona con experiencia
en la detección y prevención del acoso fuera el tutor de este grupo.
6.
Dentro
de las aulas, sería conveniente que los Jefes de Departamento incluyeran en sus
programaciones actividades innovadoras basadas en aprendizajes cooperativos,
por proyectos o “flap learning”. En ellas, se tendrían que formar grupos
heterogéneos de cuatro o cinco miembros, en base a su nivel académico, y potenciar
el trabajo en equipo, estableciendo roles y funciones. El objetivo final es que
los alumnos se integren dentro del grupo y del aula y, de manera global, en el
centro.
7.
Para
revisar que todo lo puesto en práctica es adecuado, se tendría que volver a
realizar un sociograma varias semanas después de las medidas puestas en
práctica. De ese modo, podremos detectar si el caso de bullying se ha diluido y
si las medidas tomadas han sido eficaces. Esta acción habrá de ser realizada
por el tutor o por la Comisión de Convivencia.
8.
Equipo
de Convivencia, Comisión de Convivencia y/o tutores deberían mantener reuniones
periódicas para debatir la eficacia de las medidas tomadas y, en base a estas
reuniones, implementar otras nuevas o mantenerlas a “grosso modo”, en el caso
de que funcionen. También es clave la comunicación con las familias, para
conocer sus impresiones y, de ese modo, vertebrar una acción coordinada entre
todos los miembros de la comunidad educativa.
Como
corolario podríamos indicar que el objetivo fundamental, más que la actuación,
es la prevención, lo que redundará en un adecuado clima escolar que conducirá a
la felicidad de todos los miembros de la comunidad educativa.
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