lunes, 28 de noviembre de 2016

Proyecto final

PROYECTO FINAL “ PREVENCIÓN ACOSO ESCOLAR”
            Vamos a analizar un hipotético caso de acoso escolar presentado en un hipotético IES de la Comunidad de Madrid. En primer lugar, describiremos las características del centro escolar, así como las características del grupo donde se ha detectado el acoso. A continuación, veremos qué medidas tomar para atenuar y diluir el acoso escolar para, por último, culminar el proceso con la descripción del protocolo que se ha de llevar a cabo para poner en práctica las medidas tomadas.

1.      Descripción de las características del centro y del grupo de clase:

Centro: Nuestro hipotético caso transcurre en un Instituto de Educación Secundaria de la Comunidad de Madrid, en el que se imparte ESO, Bachillerato y Formación Profesional de Grado Superior. El IES está ubicado en una zona residencial de nivel socio-económico medio-alto. A nivel organizativo, se compone de más de 1000 estudiantes y está constituido por tres plantas, dos patios de recreo, así como dotado con una biblioteca. Las enseñanzas están organizadas a través de aulas-materia, es decir, los alumnos cambian de clase cada hora, por lo que es complicado controlar lo que acontece entre clase y clase. Además de ello, resaltar que dentro del Proyecto Educativo de Centro, consensuado de forma colegiada, aparece explicitado el Plan de Convivencia, materializado a través del Reglamento de Régimen Interior. Éste ha sido consensuado por las diferentes estancias educativas y se revisa cada año con el fin de mejorar la convivencia en el centro educativo. Para el caso que nos ocupa, será necesario revisarlo con el fin de adoptar una estrategia adecuada para tratar los casos de acoso escolar que han sido detectados en un grupo de clase. Adicionalmente, entre de la plantilla de profesores del centro hay uno con experiencia en el tratamiento y prevención del acoso, lo que constituye una herramienta muy valiosa para luchar contra el bullying y prevenir nuevos casos.

Grupo de clase: Se trata del caso 2 de la primera actividad P2P, es decir, un grupo en el que, tras aplicar el programa SociEscuela, se han detectado 4 alumnos víctimas pasivas de acoso y 5 alumnos con características prosociales, es decir, con óptimas habilidades sociales y con una buena aceptación dentro del grupo. A través de autoinformes y heteroinformes se ha descubierto que los principales episodios de acoso se producen en los cambios de clase y en los recreos. Además, no hay indicios de que el acoso se esté produciendo a través del uso de las TICs. El tutor, en colaboración con el Departamento de Orientación y Jefatura de Estudios, tras el análisis de los heteroinformes obtenidos con el programa SociEscuela han detectado los casos de acoso en el grupo y, trabajando colegiadamente, plantearán las medidas y protocolos adecuados para acometer de manera conveniente el caso.

2.      Medidas a tomar para resolver el caso:

a)      A  nivel de clase: En primer lugar, a nivel de clase y trabajando con lo obtenido en el sociograma, el tutor y el Departamento de Orientación intentarán proteger a las víctimas, así como canalizar hacia el lado positivo el liderazgo negativo de los acosadores. Para ello será necesario conocer en profundidad el “background” de las víctimas y los acosadores, es decir, su situación socio-familiar, sus características psicológicas, gustos e intereses. Dicha información será obtenida a través de entrevistas individuales con los alumnos y con las familias.
Por otro lado, aprovechando los alumnos prosociales de la clase, se reforzará el trabajo entre iguales y se acometerá a un par de estos alumnos (aquellos con los que las víctimas tengan más afinidad) la misión de proteger a las víctimas, integrándoles en el grupo y diluyendo la acción de los acosadores. Se les colocará en el aula junto a las víctimas para, de esa manera, minimizar la acción de los acosadores. También se intentará canalizar hacia el lado positivo el liderazgo negativo de los acosadores.
Con estas medidas, transcurrido un tiempo, se volverá a obtener un nuevo sociograma para comprobar si las dinámicas del grupo han sido exitosas. También se concertarán entrevistas con las familias para corroborar que ha cambiado el comportamiento de sus tutelados, en el sentido positivo, es decir, para ratificar que ya no presentan síntomas de miedo y ansiedad.

b)      A nivel de centro: En primer lugar, se comprobará que el Plan de Convivencia, a través del Reglamento de Régimen Interior, recoge medidas adecuadas para tratar el acoso escolar. Si no es así, en reunión colegiada, se habrán de instaurar, para así poder combatir los casos de acoso escolar. Esas medidas han de recoger tanto la forma de tratamiento del asunto en el Plan de Acción Tutorial, como la forma en la que se han de coordinar miembros de la comunidad educativa para evitar posibles casos de acoso escolar. Estas acciones han de incluir prioritariamente la coordinación de los profesores en las guardias de pasillo, en las de recreo y en las de comedor (si lo hubiera), con un protocolo detallado para las mismas. También, en el Proyecto Educativo de Centro, se han de incluir medidas relativas a cómo organizar los grupos para los próximos cursos, intentando minimizar la acción de los acosadores y potenciando la seguridad de las víctimas, manteniendo para el curso siguiente el núcleo de alumnos prosociales elegidos el año anterior para favorecer la integración de las víctimas en el grupo. En el Plan de Convivencia ha de quedar claro los integrantes y las funciones del Equipo y de la Comisión de Convivencia.
Por otro lado, desde el Proyecto Educativo de Centro, para fomentar la integración y la convivencia en las aulas, sería adecuado que se insertasen algunas técnicas innovadoras de aprendizaje como el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje por proyectos o el “flap learning”.

Pasemos a desgranar el protocolo de actuación para el caso que nos ocupa.

3.      Protocolo de actuación:

1.      De acuerdo al Plan de Convivencia, se nombrará un Encargado de Convivencia, un Equipo de Convivencia y una Comisión de Convivencia, delimitándose las funciones de cada uno de ellos. Sería conveniente que el Encargado de Convivencia tuviera experiencia en este tipo de situaciones. Como indicábamos más arriba, dado que el centro cuenta en plantilla con un experto en acoso escolar, él podría ser la persona adecuada para ocupar el cargo.

2.      Dado que las situaciones de acoso escolar en nuestro hipotético caso se producen en los cambios de clase y en los recreos, desde el Equipo Directivo y el de Convivencia, sería adecuado trazar un plan para coordinar a los profesores de guardia en pasillos y patios. También sería importante dinamizar los recreos con actividades específicas que fomenten la integración entre alumnos, como la organización de campeonatos de distintos deportes o de juegos recreativos y de mesa. Tanto en las guardias como en las actividades de recreo deberán implicarse todos los profesores. Sería adecuado que rotaran en sus funciones específicas. Además, la presencia de profesores de guardia en los cambios de clase servirá como elemento disuasorio de agresiones, así como ayudará a tender puentes de apoyo para con los alumnos, siempre ávidos de una referencia.

3.      Desde el Plan de Acción Tutorial establecer las pautas de actuación por parte de los tutores ante la existencia de casos de acoso. También, el desarrollo de actividades y la concertación de charlas con expertos sobre el tema, para concienciar a los estudiantes sobre la peligrosidad del bullying y del uso inadecuado de las TICs. También, concertar reuniones globales con las familias para darles pautas sobre cómo detectar y prevenir el acoso escolar.

4.      Para tratar el acoso en la clase, con la información obtenida en los sociogramas estableceremos una ayuda entre iguales, arropando a las víctimas con los alumnos prosociales. Previamente, el tutor o los miembros de la Comisión de Convivencia se han de entrevistar con víctimas y prosociales para trazar los nexos de unión entre ambos y facilitar la integración de las víctimas en el grupo. Así, estos alumnos prosociales se colocarán en el aula junto a las víctimas, alejándolos de los acosadores.


5.      Establecer en el Proyecto Educativo de Centro y en el Plan de Convivencia las pautas adecuadas para organizar los grupos en el próximo curso escolar. Se procurará mantener el grupo de los prosociales que ayudaron a las víctimas en el curso anterior, estableciendo un grupo colchón. Sería adecuado que una persona con experiencia en la detección y prevención del acoso fuera el tutor de este grupo.

6.      Dentro de las aulas, sería conveniente que los Jefes de Departamento incluyeran en sus programaciones actividades innovadoras basadas en aprendizajes cooperativos, por proyectos o “flap learning”. En ellas, se tendrían que formar grupos heterogéneos de cuatro o cinco miembros, en base a su nivel académico, y potenciar el trabajo en equipo, estableciendo roles y funciones. El objetivo final es que los alumnos se integren dentro del grupo y del aula y, de manera global, en el centro.

7.      Para revisar que todo lo puesto en práctica es adecuado, se tendría que volver a realizar un sociograma varias semanas después de las medidas puestas en práctica. De ese modo, podremos detectar si el caso de bullying se ha diluido y si las medidas tomadas han sido eficaces. Esta acción habrá de ser realizada por el tutor o por la Comisión de Convivencia.

8.      Equipo de Convivencia, Comisión de Convivencia y/o tutores deberían mantener reuniones periódicas para debatir la eficacia de las medidas tomadas y, en base a estas reuniones, implementar otras nuevas o mantenerlas a “grosso modo”, en el caso de que funcionen. También es clave la comunicación con las familias, para conocer sus impresiones y, de ese modo, vertebrar una acción coordinada entre todos los miembros de la comunidad educativa.



Como corolario podríamos indicar que el objetivo fundamental, más que la actuación, es la prevención, lo que redundará en un adecuado clima escolar que conducirá a la felicidad de todos los miembros de la comunidad educativa.

domingo, 20 de noviembre de 2016

1ª actividad P2P

SITUACIÓN DE VICTIMIZACIÓN TIPO PASIVO:

a)  Descripción del problema y situación de la clase y los protagonistas:
            Nos encontramos ante un grupo de 64 alumnos con un ambiente de clase, en general, adecuado, pero en el que tras el análisis de un heteroinforme, llevado a cabo con la herramienta SociEscuela, se ha descubierto la existencia de 4 alumnos con un elevado riesgo de bullying ( se trata de los alumnos 26, 34, 56 y 16). De ellos, los alumnos 26, 34 y 56 presentan un gran aislamiento, con más de 10 testigos que así lo confirman, mientras que el alumno 16 presenta dificultades para entablar relaciones sociales, aunque el porcentaje de rechazo del resto de sus compañeros no es muy elevado.

            Por otro lado, 5 alumnos (los alumnos 51, 21, 1, 41 y 11) muestran gran aceptación dentro del grupo, por lo que serán los alumnos adecuados para tender conexiones emocionales con las víctimas a través de la colaboración entre iguales. Son los llamados alumnos prosociales.

            Por último, de acuerdo a los datos extraídos del heteroinforme, se descartan situaciones de cyberbullying o acoso a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

             Del análisis de los heteroinformes extraemos que tres de los alumnos ( los alumnos 26, 34 y 16) son víctimas pasivas, pues son tímidos y tranquilos y no manifiestan conductas violentas, mientras que el alumno 56 es una víctima activa, con cierta aceptación dentro del grupo.

            El objetivo será intentar hacer uso de los alumnos prosociales para reforzar a las víctimas y mejorar su comunicación y sus habilidades sociales, debilitando de esta manera a los acosadores, lo que redundará en una convivencia más positiva en el aula.

 b)Pautas de intervención:

Diferenciaremos entre los alumnos víctimas pasivos y activos.

1.      Víctimas pasivas: se trata de los alumnos 26, 34 y 16. Nos entrevistaremos individualmente con ellos para conocer sus impresiones, preguntarles por sus sensaciones en el grupo, así como por sus mayores apoyos en el mismo. En todo momento les transmitiremos confianza y colaboración, así como procederemos a indagar información sobre su contexto familiar. Les preguntaremos también sobre su compatibilidad con los alumnos prosociales de la clase y pasaremos a establecer grupos de ayuda entre iguales.

Así, intentaríamos sentar a la víctima en clase junto a dos o tres alumnos prosociales, para que estos actúen de escudo protector de la víctima y la ayuden a integrarse en el grupo. Para ello, previamente estableceríamos una entrevista con los alumnos prosociales, haciéndoles ver su importancia como elemento cohesivo del grupo y lo beneficioso que sería que canalizaran su aptitud de liderazgo a fomentar la convivencia del grupo, minimizando las situaciones de acoso, mostrando su cariño y comprensión hacia la víctima. Les daríamos algunas pautas para guiar su actuación y les instaríamos a evitar dejar a las víctimas desprotegidas cuando la figura docente se ausente de la clase o cuando la víctima se encuentre fuera del aula pero dentro del recinto escolar.

Por último, sería importante también impulsar las habilidades sociales de las víctimas, bien a través de profesores especializados o instándolas a participar en diferentes proyectos del centro.

En todo este proceso es clave la figura de los alumnos prosociales.

2.      Víctimas activas: en este caso se trata de un único alumno (el alumno 56). Aunque no presenta excesivas dificultades para entablar relaciones sociales, parece que las canaliza de forma inadecuada, por lo que genera rechazo. Para este alumno, además de la entrevista personal, en la que se conocerían de cerca sus impresiones y su contexto socio-familiar, intentaríamos enseñarle a transformar su agresividad en positividad, así como sería adecuado fortalecer sus habilidades sociales.

Al igual que con las víctimas pasivas, la ayuda de los alumnos prosociales será fundamental para evitar que la víctima se sienta desamparada. Por ello, sondearíamos su afinidad con los cinco alumnos prosociales del grupo, eligiéndose a dos o tres de ellos, que arroparían a la víctima, tanto en el aula como fuera de la misma. Ello redundará en un aumento de la confianza de la misma y actuará como elemento disuasorio para con los acosadores.

 c) Seguimiento de la intervención:

Es necesario comprobar que las medidas adoptadas han sido eficaces. Para ello, podríamos ejecutar las siguientes pautas:

1.      Entrevistar semanal o quincenalmente a las víctimas para que nos hablen de sus impresiones y sentimientos en el seno del grupo.

2.      Hablar cada una o dos semanas con los alumnos prosociales que lideran el grupo de ayuda entre iguales. De esa manera tendremos elementos de juicio externos a la víctima, por lo que conoceremos si la situación de la misma ha cambiado tras la intervención.

3.      Entrevista con el tutor y/o los profesores del grupo para conocer sus impresiones acerca del grupo ( sondear si han detectado algunos cambios en el mismo tras la intervención).

4.      Entrevista con las familias de las víctimas para conocer de primera mano si el estado de ánimo y las impresiones de sus hijos son más positivos.


5.      Elaboración de un nuevo sociograma ( quizá a los dos o tres meses de la intervención), para ratificar si la situación ha cambiado en el seno del grupo.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Módulo 1- Análisis del Caso 2

a) Tipos de acoso que se advierten en el caso:
           En primer lugar, indicar que se trata de un claro caso de acoso escolar, pues se ponen de manifiesto los tres elementos que definen este tipo de conductas, es decir, el desequilibrio de fuerzas, en este caso, desequilibrio social; además, se trata de un proceso intencionado, que tiene como finalidad hacer daño a la víctima y, en tercer lugar, se repite en el tiempo.

           Por otro lado, en referencia a los tipos de acoso, encontramos que se trata de un acoso indirecto, pues no se produce agresiones físicas directas sobre la víctima, sino que se fomente su aislamiento y malestar. Además, se da una mezcla entre el acoso con violencia verbal, pues se vierten insultos y amenazas sobre la víctima, y el ciberacoso, ya que se utilizan las redes sociales como medio de incrementar la presión sobre la víctima.

b) Influencia que ejercen las redes sociales:
              El acoso realizado a través del uso de soportes informáticos recibe el nombre de cyberbullying, pudiendo llegar a ser más peligroso que el propio bullying. Se caracteriza por facilitar el anonimato del agresor, por ausencia de violencia física aunque con mayor contenido de violencia verbal y emocional, por ser más recurrente en el tiempo que el bullying, así como la dificultad de detección, sobre todo por parte de los adultos. En el caso que nos ocupa, el cyberbullying es manifiesto, y a través de él, la víctima sufrió importantes agresiones psicológicas que luego tornaron en físicas. En otras palabras, el cyberbullying no suele aparecer de forma aislada sino como elemento commplementario al bullying.

               Respecto a las diferencias con el acoso presencial, mientras que este está acotado en el tiempo, el cyberbullying se extiende mucho más a lo largo del tiempo, facilita el anonimato de los acosadores y, aunque se inicia en un contexto escolar, suele ir más allá de ese plano, lo que no exime a la comunidad educativa para implicarse en el tratamiento y prevención de estas conductas. Por último, la audiencia potencial en el cyberbullying es mayor que en el bullying, pues este último está acotado en el tiempo.

c) Cómo debe contribuir el centro respecto a la concienciación de las familias en el uso responsable de las TICs:
                A través de talleres organizados en el propio centro e impartidos por expertos en la materia, en los que se ponga de manifiesto la poderosa herramienta que constituyen las redes sociales, y su peligrosa potencialidad. Podrían mostrarse ejemplos con casos reales de cyberacoso, así como insistir en la importancia de controlar a los menores de edad en el empleo de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación.

d) Valores que ha de trabajar el centro para evitar el cyberacoso:
                En el Plan de Convivencia y, luego, en el Plan de Acción Tutorial, se han de planificar actividades que permitan la prevención del cyberacoso. Cobran especial importancia las horas de tutoría, en las que se podrían realizar sociogramas para detectar la presencia de potenciales acosadores y víctimas. A ello se añaden charlas informativas por expertos ( por ejemplo, miembros de las fuerzas de seguridad del Estado), cuyas pautas se han de trabajar con el grupo al completo en horas posteriores de tutoría. También debates para discutir los conceptos de acoso y cyberacoso y sus consecuencias.

e) Acciones a realizar con los alumnos implicados en el proceso:
                  Se puede actuar de dos maneras: a) De modo grupal, trabajando con el grupo los conceptos de acoso y cyberacoso, estableciendo sociogramas y analizando el significado de los roles, concertando charlas con expertos en la materia, proporcionando pautas de actuación a las potenciales víctimas...b) De modo individual: se pueden trabajar los anteriores aspectos también de modo singular y, sobre todo, en estos casos se ha de profundizar en el conocimiento de los perfiles psicológicos de acosador/es y víctimas.